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Abandonar el trabajo para crear una empresa

Todo el mundo tiene días malos en el trabajo, incluso durante largos períodos de tiempo, sintiéndose desanimados por su trabajo, pero hay que saber distinguir entre una insatisfacción ocasional ordinaria y un desajuste estructural genuino.

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Hay que identificar en algún momento, si estás realmente preparado para seguir adelante con tu propia empresa, y armar el camino para emprender si esa es realmente tu mejor posición.

¿Qué dicen los expertos?

Por lo general, las personas que renuncian a su trabajo quedan muy perturbadas en lo personal, y esto afecta negativamente su carrera, ya que quedan en una situación indeseable que va evolucionando para peor.

Aunque hay muchas personas con gran descontento laboral, a menudo es más fácil quedarse donde mismo y no actuar. Actuar y enfrentarse a la incertidumbre dejando de lado malos puestos de trabajo implica orientarse a resultados, y liderar un negocio, empresa que puede salir muy bien, o muy mal.

Antes de decidir si estás realmente preparado para renunciar a tu trabajo, intenta indagar primero en los siguientes aspectos.

Profundiza en los síntomas

Comienza a averiguar si tu falta de entusiasmo y interés recae sobre tu trabajo en general, o sobre actividades específicas del día a día.

No es lo mismo que todo en general te moleste a que estés molesto con algunos aspectos específicos y puntuales de tu trabajo.

¿Cómo saber si el descontento es con todo tu trabajo?

Esto es un problema que se puede comparar con el de los fumadores que siempre dicen que dejarán de fumar, y finalmente nunca lo hacen. Todos esos comienzos poco prometedores esconden un problema subyacente.

Si tú no quieres el trabajo de tu jefe, tienes que pensar seriamente en lo que se viene, ya que lo más probable es que tus compañeros más motivados pronto vayan subiendo sus responsabilidades, creándote más insatisfacción en el trabajo.

Cuando tienes un rendimiento insuficiente, ya tienes una pista que te indica que algo anda mal. Puede ser que te estén asignando un trabajo demasiado grande, o que no haya suficientes recursos para hacerlo, o que tú no tengas las habilidades y experiencia requeridas.

Hay que preguntarse si los costos de permanecer en un trabajo insatisfactorio son razonables y aceptables para ti, ya que al permanecer en esa situación, estás paralelamente perdiendo otras oportunidades y asumiendo un costo emocional que tal vez no valga la pena.

Ir probando

Para que vayas explorando más a fondo si estás listo para salir a independizarte, tienes que hacer algunas pruebas para evaluar tu percepción de realidad.

Como bien decían por ahí, es mejor confiar en la información obtenida de la interacción con la gente real en lugar de girar en torno a una silla encerrado en una oficina. Si crees que tu jefatura está abierta a una conversación, pueden plantearle tu idea y preguntarle cómo te percibe en ese papel (de empresario).

Si crees que tu jefe no estará abierto a ese tipo de discusión, tienes que mirar tus últimas dos evaluaciones de desempeño anuales. Ve si los resultados te hacen sentir con poder o desazón, y si tu rendimiento se ha estancado pese a tu mejor esfuerzo, es mejor que dejes tu empleo antes que hagas más daño a tu propia reputación. También debes comprobar si hay un desajuste revisando las tareas que te encomienda tu jefe, y si descubres que no está apreciando tus habilidades, es hora de seguir adelante con tu plan.

Averigua los riesgos

Antes de tomar la decisión final, asegúrate de haber evaluado todos los aspectos negativos. Incluso si estás seguro de estar en el trabajo equivocado, piensa que corres riesgo, ya que podrías dañar las relaciones que existen, pierdes ingresos necesarios, y manchas tu hoja de vida en algunos casos.

Esto podría volverse realmente problemático si tuvieras que volver a buscar otro empleo, ya que se puede dañar tu reputación, así que una decisión como esta, solo debería ser tomada de una sola vez y con seguridad.

Identifica tu idea de negocio

Para mitigar el riesgo de salir de tu empleo estable, tienes que por lo menos tener lista una idea o varias en mente, e ir trabajando en tu plan de negocios.

Salir por la puerta ancha

Aunque despedir a tu jefe un lunes bien temprano sea tentador, no hay nada peor que salir de un trabajo de mala manera. La forma de salir es tan importante como la forma de llegar, así que consulta tu necesidad de independizarte con el máximo de personas que te importan, luego ve si lo puedes hablar con tu jefe para ir saliendo de modo gradual.

carta renuncia

Entonces, en resumen, las preguntas clave para saber si tienes que renunciar a tu trabajo son si estás haciendo el trabajo correcto, de la manera correcta, el costo que asumes por hacer ese trabajo y hacer preguntas acerca de tu idea de independizarte con tu entorno más inmediato. Finalmente, si tienes algunas ideas para comenzar algún negocio, trabaja en tu plan y ponlo en marcha si quieres salir. A veces, el costo de permanecer en un empleo superan los beneficios.

Procura, antes de salir de tu trabajo, tener suficientes reservas económicas para sobrevivir unos meses con tranquilidad y darte unas merecidas vacaciones.